El grano manda
Trabajamos con tuestes de origen único y ajustamos la molienda cada mañana según la humedad y el tiempo de reposo del lote. Si un café deja de dar lo que esperamos, sale de la pizarra antes de servirlo tibio.
No nacimos de un plan de negocio ambicioso, sino de una costumbre que se estaba perdiendo: bajar a la esquina, pedir un café que se note y quedarse un rato sin que nadie te apure. En el barrio había buenos sitios para comer y ninguno donde el café fuera el protagonista. Así que montamos una barra de espresso, un obrador pequeño detrás y una mesa larga para compartir.
Trabajamos con tuestes de origen único y ajustamos la molienda cada mañana según la humedad y el tiempo de reposo del lote. Si un café deja de dar lo que esperamos, sale de la pizarra antes de servirlo tibio.
La bollería se hornea aquí, con harinas de molino cercano y fruta de temporada. Eso significa que la vitrina cambia con el calendario y que algunas piezas solo salen dos o tres días a la semana.
Enchufes en los rincones, mesa comun para quien viene solo y reservas para grupos pequeños. Queremos que el vecino que trabaja aquí al lado y el que pasa a charlar encuentren su sitio sin sentirse fuera de lugar.
Que se vaya sabiendo algo más sobre lo que bebe. Que reconozca un filtrado bien extraído, que pregunte por el origen del día y que se lleve una bolsa de grano recién tostado para repetirlo en casa. Las catas mensuales y los talleres de barismo para principiantes existen por eso: para que el café de especialidad deje de ser un misterio y forme parte de la rutina del barrio.
Tampoco queremos convertirlo en un club cerrado. Si alguien solo busca un desayuno sencillo y un sitio tranquilo donde leer el periódico, aquí lo tiene. La idea es que convivan los dos públicos sin que ninguno tenga que adaptarse al otro.
No fue un plan trazado de una vez. Fue sumando decisiones pequeñas, algunas equivocadas, hasta que la barra empezó a parecerse a lo que queríamos abrir cada mañana.
Primavera 2019
Empezamos tostando lotes de un kilo en una tostadora pequeña, casi de prueba. Vendíamos bolsas entre conocidos y anotábamos cada perfil en un cuaderno. Ahí aprendimos que el grano necesita días de reposo antes de dar su mejor taza.
Otoño 2020
Montamos el obrador detrás de la barra. Desde entonces la bollería sale a las siete y media y no se hornea dos veces el mismo día. Ajustar fermentaciones según la humedad del local nos costó varias tandas perdidas.
Verano 2022
Reorganizamos el local para dejar una mesa larga compartida y varios rincones con toma de corriente. Queríamos que quien viniera a trabajar con el portátil no tuviera que pedir permiso para quedarse un rato más.
Invierno 2023
Abrimos las catas mensuales al barrio y empezamos los talleres de iniciación. La idea era sencilla: que quien compra grano en casa entienda qué molienda y qué dosis le funcionan en su cocina, sin tecnicismos.
Actualidad
Hoy la pizarra de filtrados cambia según lo que cateamos por la mañana, y la repostería sigue el calendario de fruta y harina de molinos cercanos. Seguimos con reservas para grupos pequeños y la vitrina de granos para llevar.
Detrás de cada taza hay una cadena corta de gente que conocemos por su nombre. No trabajamos con intermediarios ni con catálogos impersonales: elegimos tostadores, molinos y productores con los que hablamos cada semana, probamos lotes antes de firmar y ajustamos pedidos según cómo responde el grano en la barra. Estos son los acuerdos que sostienen la carta y que nos permiten mantener el filtrado del día, la bollería de temporada y las catas mensuales sin depender de grandes distribuidores.
Tueste
Recibimos lotes cada dos semanas y catamos la producción antes de subirla a la pizarra. Si un perfil no encaja con nuestra receta de espresso, lo reservamos para métodos filtrados.
Obrador
Nos entrega harinas molidas a la piedra con pocos días de reposo. Eso condiciona las fermentaciones de la bollería y nos obliga a ajustar hidratación según la estación.
Producto fresco
Trabajamos con dos puestos del mercado municipal. La vitrina cambia cuando cambia la fruta: albaricoque en primavera, manzana y calabaza en otoño.
Formación
Nos cede material y formadores para los talleres de iniciación. De ahí salen las fichas de receta que repartimos al terminar cada sesión.
Equipamiento
Mantenimiento mensual de fresas y calibración de molienda. Sin esa revisión, la extracción del día se desajusta y la taza pierde dulzor.
Comunidad
Colaboramos en las catas abiertas del barrio y en las reservas para grupos pequeños. Es la vía por la que llegan muchos vecinos nuevos a la barra.
Cada acuerdo se revisa al menos una vez al año. Si un proveedor cambia de perfil de tueste o de variedad de harina, lo notamos en la taza antes que en el papel, y entonces decidimos si seguimos o buscamos alternativa. Puedes leer más sobre cómo aplicamos estos criterios en nuestro enfoque o pasarte por la barra a probar el filtrado del día.
Simplemente Grand no salió de un plan de negocio cerrado en una oficina. Nació de años trabajando en barras ajenas, de viajes cortos a fincas de origen y de la manía de probar cada lote antes de servirlo. Somos un equipo pequeño, con turnos que se solapan a propósito: quien tuesta también atiende, y quien hornea conoce a quien desayuna.
Barista jefa y responsable de tueste
Doce años entre barras de especialidad en Madrid y Bilbao. Dirige las catas mensuales y decide qué origen entra en la pizarra del filtrado. Formada en análisis sensorial por la SCA y encargada de ajustar el perfil de tueste según la humedad del obrador.
Obrador y repostería de temporada
Viene de panadería artesana con masa madre. Lleva la vitrina de bollería y adapta las recetas al producto que llega cada semana del molino y de los proveedores de barrio. También imparte la parte práctica de los talleres de iniciación al barismo.
Sala, reservas y grupos pequeños
Coordina las reservas para grupos, los rincones con enchufes y el ritmo de la mesa común en horas punta. Conoce a media vecindad por su nombre y suele ser quien recomienda qué método filtrado pedir según la hora del día.
Nos repartimos las tareas sin rigidez: si un día falta harina o un lote sale más ácido de lo esperado, se nota en la pizarra y lo decimos. Esa transparencia es parte de cómo entendemos una cafetería de barrio.
Simplemente Grand nació de una costumbre sencilla: tomar café sin mirar el reloj. Abrimos en el centro urbano con una barra de espresso, una mesa común de madera clara y varios rincones con enchufes donde puedes quedarte a trabajar una hora o a charlar toda la mañana. No somos un sitio de paso rápido; somos la cafetería donde el vecino reconoce al barista y el barista sabe cómo le gusta el filtrado.
Trabajamos con tuestes de origen único y rotamos la pizarra de métodos filtrados según lo que pida el grano esa semana. La repostería sale del obrador cada mañana, con harinas de molino cercano y fruta de temporada, así que la vitrina cambia cuando cambia el producto. Los desayunos son sencillos a propósito: pan bien fermentado, huevos, fruta y una taza que acompaña sin tapar el resto.
El tono de la casa es tranquilo. Explicamos lo que servimos sin tecnicismos innecesarios, aceptamos reservas para grupos pequeños y organizamos catas mensuales y talleres de barismo para quien quiera entender mejor lo que tiene en la taza. Si te llevas una bolsa de grano recién tostado, te contamos cómo prepararlo en casa con lo que ya tienes en la cocina.
Vecinos del barrio, gente que teletrabaja, grupos pequeños que reservan mesa y curiosos que quieren probar un filtrado distinto al de siempre.
Maderas claras, verdes oliva y crema. Tazas cerca, bollería recién hecha y una vitrina pequeña de granos para llevar a casa.